El motociclismo es un deporte que engancha, por eso no es difícil transmitir de generación a generación esa afición que nos embriaga a todos. Eso sí, siempre he oído a decir a los "viejos pilotos" que preferirían que sus vástagos se dedicasen al golf o al tenis. Pero lo dicen con la boca pequeña, porque solo el que se ha alineado en una parrilla de salida o negociado una curva en grupo, ya sea sobre asfalto o tierra, sabe lo que se siente, como se libera adrenalina y como se disfruta de este bello deporte que tiene como única cruz el riesgo que siempre se paga caro cuando el equilibrio dinámico traiciona al piloto. Por eso no es raro ver como entre las estrellas del firmamento mundial, o incluso entre los mejores españoles, hay padres que han transmitido a sus hijos su pasión por las motos. Ángel Nieto, el primero, Toni Elías, o Sito Pons son muestras en nuestro país, pero Martin Lampkin, Harry Everts, o Kenny Roberts han tenido vástagos capaces de emular, e incluso superar, en algunos casos, las hazañas de sus padres. Ya saben mis lectores que las batallitas de Filriz siempre son una visión al pasado, que mi "máquina de discutir" achaca a que me estoy haciendo mayor y a lo mejor es verdad. Por eso no puedo evitar traer hasta aquí unas fotos que guardo como un tesoro. Una nos muestra a un Ángel Leirós Jarabo negociando una zona del trial de Bueu 2008 con una Beta de frenos de disco y refrigeración por agua y que contrasta con otra de Ángel Leirós Abreu sobre una Merlin refrigerada por aire allá por los años 80. Pero lo mejor es que el padre aún sigue impartiendo lecciones de trial en el 2008, con una Beta igual a la de su hijo...
Ángel Leirós (padre) a finales de los 80 |
Angel Leirós (hijo) en 2008 |
Por aquella época de la Merlín de Angel Leirós competía un chaval en los triales gallegos que tenía un desparpajo inédito encima y fuera de la moto. Digo inédito porque los trialeros gallegos más destacados siempre fueron más bien de pocas palabras (que me lo discutan el propio Leirós, Jorge Arjones, o Ferradás). El del desparpajo era "Angelito" Casales, un tipo con una chispa que aún conserva hoy y que ha transmitido a la perla del motociclismo gallego que es su hijo "Jordi" Casales, Campeón de España juvenil 2008. y lo que queda.
Ángel Casales (padre), años 90 |
Jordi Casales (hijo) año 2008 |
Ángel Casales (padre), años 90 "jordi" Casales (hijo) año 2008
Hay más. Cuando llego a los circuitos de motocross me sonrío para dentro cuado veo a las nerviosas figuras de Angel Ramilo y Paco "Peto" corriendo inquietos de curva a curva, de la salida a la meta, del furgón a la parrilla de salida, nerviosos, tensos, porque sus chavales, Ángel Suárez y la prole de los "Petos", Sergio, Javi y Rubén están demostrando en la pista que los genes sirven para algo. Vean las fotos, padres e hijos, con treinta años de diferencia..
El incombustible Paco "Peto" y su Yamaha Fran Fernández, uno de los tres hijos de Paco
 Ángel Suárez en su época de velocista Ángel Suárez (hijo) en 2008
La velocidad gallega no ha sido pródiga en pilotos y ya hemos comentado el destino trágico de muchos de ellos, como Pequecho, Martín Vázquez o Juanito López Mella. Pero rebuscando encontré fotos de un tal Ángel Outerelo que casi durante una década, a lomos de una Derbi Variant y otros engendros por el estilo, dominó los circuitos gallegos en las carreras de scooters. El Ángel Outerelo, del 2008 es un chaval de doce años, campeón gallego también, como su padre, que domina las Mini GP 70 con soltura y que va para figura. si la suerte y los sponsors lo quieren acompañar.
 Ángel Outerelo y su hijo, diez años de diferencia en el mismo circuito de Sanxenxo
Padres e hijos. Los primeros dicen que preferirían los palos de golf o las raquetas de tenis, pero mírenle los ojos cuando sus hijos están en pista. Simplemente mienten. Y les apuesto a que si Leirós Jarabo se da prisa, aún podré hacer otro artículo de nietos y abuelos, porque a Ángel (Leirós Abreu) no hay quien le baje de la moto...
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