Este hecho
se dio una pista de Texas, Estados Unidos, denominada Texas Mile, en donde el
piloto de 41 años, Bill Warner, rompió el récord de velocidad que desde el 2005
tenía el Bugatti que llevó a los velocímetros a detenerse en los 431 kilómetros
por hora.
Para lograr esta hazaña, Warner se subió en una Suzuki Hayabusa a la que se le
instaló un turbo cargador especial ya que de serie estas motocicletas tienen un
motor de 1.3 litros que les entrega 197 caballos de potencia.
Con varias modificaciones en el tren motor y la adición del turbo, que se
hicieron exclusivamente para la prueba, esta super bike dispone de 650 caballos
de potencia y un enorme par de 427 Nm.
Con este exceso de potencia todo el chasis debió ser reforzado al igual que se
mejoró explonencialmente el sistema de frenos, la electrónica se adecuó en
conjunto con la línea de escape, y se le hizo un carenaje especial con el que
aumentó su perfil aerodinámico.
De esta forma pudo recorrer toda la pista, de 1.6 kilómetros, y obtuvo una
velocidad máxima de 449 kilómetros por hora, algo sorprendente si se compara
con la velocidad que desarrolló la versión Super Sport del Bugatti y cuyo
piloto iba dentro de un habitáculo ultra seguro. Warner consiguió alcanzar los 449 km/h con su Hayabusha, lo que supone superar
en unos 100 km/h nada más y nada menos que al Ferrari F1 de Fernando Alonso. A
los mandos de un monoplaza, la velocidad máxima alcanzada hasta la fecha se
produjo también en una exhibición, cuando un Honda 007 V10 pilotado por Alan
Van Der Mewe alcanzó los 416 km/h en 2006. |